Curiosidades de los casinos a través de su historia

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Los casinos de juego tienen una historia como institución mucho más larga de lo que se imagina. Se tienen evidencias de que ya en el 2300 a.C existían en China lugares donde la gente se reunía para disfrutar de diversos juegos de azar.

La palabra con la cual actualmente denominamos a estas salas de juego, proviene de vocablo italiano casino, que en ese idioma se refiere a una villa o casa de campo lujosa. Esta a partir del siglo XIX comienza a utilizarse por las clases altas de sociedad europea asociada con los juegos de azar.

En su evolución y desarrollo, los casinos han atesorado innumerables anécdotas y curiosidades algunas de las cuales te voy a comentar en este artículo:

Esta es sobre la mala suerte en el juego. La historia de los juegos de casino tiene registrado al jugador Fouad al-Zayat, ciudadano sirio, como el jugador que ha perdido más dinero en los juegos de azar. Este individuo dejó nada más y nada menos que 23 millones de dólares en un casino londinense, el Aspinallis, perteneciente a un club exclusivo de esta ciudad.

La otra cara de la moneda está en el máximo ganador en juegos de casino. Se trata de Joseph Jagger que en 1873 logró un exorbitante premio para la época de 2 millones de francos. Jagger logró este triunfo después de haber estudiado y descifrado el comportamiento de algunos números en las ruletas de aquel entonces y aprovecharlo a su favor.

Contrariamente a lo que la mayoría piensa el casino más grande no se encuentra en las Vegas, sino en China, donde el juego de azar ha proliferado sobremanera. Se trata del Casino Sands de la ciudad de Macao que cuenta con 740 mesas, 1254 tragamonedas y abarca un área de 64 mil metros cuadrados.

Los casinos funcionan como un mundo aparte, tiene sus costumbres, sus supersticiones y su jerga. Es común oír en el argot de los juegos de casino la frase “calentar máquina” haciendo alusión a las viejas máquinas electromecánicas que en ocasiones necesitaban de algunas jugadas para que su mecanismo funcionara más libremente. En realidad esto no es posible en la actualidad con las máquinas electrónicas, donde el resultado depende de un software que hace una generación aleatoria de la numeración.


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